martes 13 de octubre de 2009

Faringitis aguda y amigdalitis.

Pie de foto: Fig. 258. Visión posterior de la faringe, laringe y espacios parafaríngeos en un corte frontal a nivel del orificio yugular, se ha incidido la pared posterior de la faringe en el plano medio y se ha extirpado la mucosa en el lado derecho. (Fuente: Urban & Fisher / Editorial Panamericana / Todos los derechos reservados.)
"Las infecciones del tracto respiratorio son las más frecuentes en la comunidad y el primer motivo de consulta médica, incidiendo más en los meses fríos. Tienen una gran repercusión social por el absentismo laboral y escolar que crean, y son la principal causa de consumo de antibióticos (...).
La faringitis y amigdalitis aguda son procesos inflamatorios caracterizados por dolor faríngeo, en ocasiones al tragar (disfagia), y enrojecimiento y/o presencia de exudado en las paredes de la faringe y amígdalas, que pueden cursar con fiebre y quebrantamiento general. La etiología es diversa, tanto vírica como bacteriana (...). Los síntomas clínicos no permiten distinguir la etiología (...).
El diagnóstico etiológico para confirmar o excluir la infección por estreptococo del grupo A se hace a partir del exudado faríngeo por medio del cultivo o pruebas de detección rápida del antígeno estreptocócico (...)."
(Fuente: "Microbiología en Ciencias de la Salud. Conceptos y Aplicaciones". Manuel de la Rosa & José Prieto Prieto. Ed. Elsevier. Págs. 184-186)

Vale, ahora en serio. Con cada cambio de tiempo y refresque climático, la realidad es que el médico de turno, después de las mismas preguntas que le ha repetido a todo el mundo con su voz cansina, me mira la garganta a despecho y dice, mosqueado: "¡Pero antes no me dijiste que te extirparon las amígdalas!"
-Es que nunca lo han hecho... Parece ser que no tengo...
Sorprendido, vuelve a hurgar y comenta, como quien lee el porvenir en las vísceras de un pollo.
-Pues no tienes amígdalas, bueno, algo sí, pero residual... como si las hubieras operado.
-Puegh no...
-¿Y qué hacemos?
*¿Tienes napalm?*
-Usted es el médico, a mí no me pregunte.
-Te voy a dar un antibiótico. ¿Ya has estado tomando algo?
*Gárgaras con ginebra, no te joroba*
-No.
Silencio.
-Disculpe... ¿Y no será pasarse un poco dándome antibiótico?
El médico se sonríe.
-Bueno, acabas de decir que el médico era yo...
-Por supuesto no niego sus conocimientos, pero si es algo vírico lo único que me va a provocar el antibiótico va a ser que el hígado me explote sin necesidad...
-Bueno, puedo hacerte un StrepTest, para descartar...
-Si hace el favor...

Cada vez que me pasa una de estas, recuerdo a mi madre insistiendo para que hiciese medicina o derecho, que eran carreras con futuro. ¿Para qué, para acabar repartiendo recetas por inercia?
Ay, Hipócrates... qué bajo hemos caído...